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Acerca del lenguaje no binario

Una empresa feminista y un enfoque fundamentado en una perspectiva de Derechos Humanos

Uno de los motivos por los que afirmamos que Tradoctas es una empresa feminista de servicios lingüísticos está fundado en el hecho de que nuestro objetivo es desarmar, en los textos con los que trabajamos, los patrones sexistas de la cultura occidental en la que vivimos.

Consideramos que nuestro principal aporte es la generación de una comunicación dirigida a la audiencia del texto en toda su diversidad de modo expreso, con herramientas del lenguaje no binario directo, o tácito, a través de una comunicación sobre la que no pese tanto la carga de género propia del español. Esto implica, muchas veces, alejarnos de lo normativo para honrar la apertura mediante lo descriptivo.

Nuestra postura acerca del lenguaje no binario

Los estereotipos profundamente imbricados en nuestra cultura tienen su correlato en la lengua, concebida como una herramienta de orden y categorización. Las palabras que empleamos construyen y perpetúan estereotipos, así, brindan atributos que describen a ciertos grupos sociales y también prescriben cómo deben ser las personas que integran esos grupos sociales.

Para la lengua, en su objetivo de clasificación, el género de las personas se ordena, con raigambre en aquello concebido como “lo biológico”, en hombres y mujeres. Con este orden también se establece una jerarquización donde lo masculino es superior a lo femenino. Lo masculino “existe”, lo femenino es “lo marcado”. La desigualdad entre lo masculino y lo femenino, y la invisibilización de todo tipo de identidades por fuera del binomio hombre-mujer, se reproduce en todas las instituciones, entre ellas, el lenguaje.

Entonces, así como lo masculino y lo femenino es aquello que existe con natural desigualdad e invisibiliza a todo aquello que se encuentre por fuera de esta concepción dicotómica, el masculino genérico se inscribe en el lenguaje con una marca de universalidad. En una lengua con tanta carga de género —en sustantivos, pronombres, adjetivos, determinantes y verboides— como el español, el masculino genérico “existe”, es lo natural, lo no marcado, lo que es, lo objetivo, lo que ha sido así “desde siempre”. De este modo se asimila, mediante la enseñanza y la repetición, la clasificación que homologa la aparente naturalidad sexogenérica de cada persona.

En este sentido, para Tradoctas, el lenguaje no binario es una intervención social tanto o más como puede ser una intervención social el masculino genérico como instrumento de un orden patriarcal, puesto que el lenguaje no binario responde a una concepción social que contempla la existencia de varios géneros sin jerarquías; la necesidad humana de nombrar a todas las personas y la garantía jurídica de la tutela de los derechos inherentes a la sociedad en adhesión a la respuesta de los derechos humanos lingüísticos. El lenguaje no binario postula —no impone, puesto que no tiene la carga de violencia simbólica que sí tiene el androcentrismo— la posibilidad de que existan distintas identidades como eje para observar el mundo, reflexionar sobre él, ser el centro de estudio de las distintas disciplinas y plantear una cosmovisión con distintos modelos de identificación.

Una forma de nombrar por fuera del masculino genérico (nos) habilita a mirar(nos) de un modo diferente y a repensar la forma en la que habitamos la lengua y la sociedad.