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“El ‘impuesto rosa’ afecta mucho más que los productos comercializados para mujeres”



¿Qué es el impuesto rosa?


Según ONU Mujeres, entre las desigualdades de género que llaman más la atención, se encuentra el impuesto rosa. El impuesto rosa es definido de diversas formas, por lo general, como un costo extra a los productos con un público o mercado en mayor medida femenino. Este se extiende principalmente por América, siendo más específicos a Sudamérica, en especial, a México y la Argentina. En estos países las mujeres ganan hasta 20% menos que los hombres. Por ejemplo, en la Argentina, los productos femeninos son un 14% más caros que los productos destinados a hombres.


El problema supone un costo extra de hasta 30%, que impacta negativamente en la economía de las mujeres. Artículos como maquinitas de afeitar, desodorantes, cremas, shampoos, e incluso golosinas pueden valer hasta un 40% más si están hechos “para ellas”. De acuerdo con un informe Pink Tax y según el Departamento de Asuntos del Consumidor (DCA) de Nueva York, los juguetes y accesorios con versiones femeninas cuestan 7% más que los productos para niños; la ropa infantil, un 4%; la ropa para adultos, un 8%, mientras que los productos de cuidado personal y para la salud de personas adultas mayores, un 13% y 8%, respectivamente.


A la dificultad del impuesto rosa se suma la brecha salarial. A nivel mundial, las mujeres ganan en promedio un 20,2% menos que los hombres, a pesar de trabajar más horas, tener una mayor participación en el mercado y tener mayor preparación académica. Además, el 60% de ellas está mal remunerada.


Sobre finanzas y feminismo, ¿conocés el activismo de Karen Cahn?


Karen Cahn es la fundadora de iFundWomen, una plataforma estadounidense de financiamiento que conecta emprendedoras y sus negocios con capitales, capacitaciones y asesorías.


Antes de trabajar en su organización, Cahn impulsó las primeras experiencias de patrocinio para monetizar videos nativos en Youtube en 2006, cuando la red social recién estaba comenzando. Actualmente, se desempeña como inversora en Golden Seeds y participa en la junta de asesores de Girls Rising, una organización que fomenta la educación para niñas en países en desarrollo.


Su activismo la empuja a cuestionar la actual brecha de género. En una publicación reciente en su cuenta de LinkedIn declaró:

“La frase ‘el tiempo es dinero’ es conocida, pero de lo que no se habla es del tiempo que le lleva a una mujer profesional producirse para ir al trabajo. La rutina de belleza de hoy me llevó 45 minutos. Las mujeres buscan a otras emprendedoras en Instagram y encuentran glamour todo el tiempo. Eso no es real”.

Menstruar es una cuestión de Estado


La campaña #MenstruAcción es impulsada por Economía Feminsita desde 2017. Su idea central es visibilizar la necesidad de romper los tabúes alrededor de la menstruación para garantizar el acceso a derechos. La compra de productos de gestión menstrual afecta el presupuesto anual de las personas que menstrúan, que representan alrededor de la mitad de la población del país. Sin embargo, aún no existe una legislación a nivel nacional que la contemple como tema de Estado.


Según explica la propia campaña: “La menstruación es considerada todavía hoy un tema tabú. El tabú sobre la menstruación y la dificultad de acceso a productos de gestión menstrual son factores de desigualdad social, causales de ausentismo escolar y tienen un impacto directo en la salud de las personas menstruantes”. Además, la gestión menstrual presenta necesidades particulares: acceso a agua limpia, instalaciones sanitarias adecuadas, elementos de gestión menstrual, lugar para eliminación de los desechos y, especialmente, conocimiento y visibilización de la temática. Muchas personas carecen de los saberes, apoyo y recursos para manejar la situación.


Algunos municipios y gobiernos provinciales han tomado iniciativas para garantizar derechos. La ciudad de Santa Fe (Santa Fe) y el municipio de Morón (Buenos Aires) cuentan con normativas que disponen la provisión gratuita de toallitas. Por otro lado, si bien se han presentado iniciativas para eximir de impuestos los productos de gestión menstrual y hacer extensible a nivel nacional su distribución gratuita, aún no se han sancionado con fuerza de ley.


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