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Hablemos de salud reproductiva (y traducción)


Imagen: La Tercera


La palabra de los movimientos y las organizaciones de la sociedad civil como fuente terminológica


A veces, un equipo de traducción no solo debe valerse de diccionarios de academias, de tratados o de las famosas fuentes “oficiales” para traducir. Según la audiencia, es importante incluir dentro de las fuentes de referencia la palabra de las organizaciones y los movimientos que trabajan cotidianamente en las temáticas que le toca traducir.


En Tradoctas, nos ha tocado reflexionar sobre el concepto de “embarazo no deseado”. Para llegar a una conclusión terminológica, pedimos opinión a dos militantes: Mónica Macha, psicóloga, Diputada Nacional y militante kirchnerista por un proyecto plurinacional, transfeminista y popular, y Valeria Donato, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (Argentina), y creadora de Liberteca, librería y editorial feminista exclusiva para autoras mujeres y autores del colectivo LGTBI+.


Según Valeria Donato, sí es importante marcar la existencia o la ausencia del deseo —en tanto intención, voluntad— ya que es lo que separa al embarazo de la tortura, como indica el derecho internacional de los derechos humanos. Además, cita una nota de LATFEM en la que Martha Rosenberg, otra integrante de la Campaña, sostiene: “Lo que humaniza al embrión es el deseo materno que anhela que ese embrión sea un hijo”. Para Mónica Macha, por otro lado, la expresión “no deseado” actualmente tiende a caer en desuso. La fórmula que reemplaza el concepto es “embarazo no intencional”. En Tradoctas, preferimos esta última opción dado que un embarazo no intencional puede ser no deseado si la persona con capacidad de gestar no quiere transitarlo, ya sea por primera vez o habiendo llevado a término embarazos previos, pero también puede ser uno llegado a destiempo, es decir, en un momento anterior al deseado.

La mitad de las mujeres del mundo no pueden ejercer su autonomía corporal


Según un informe reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas, alrededor de la mitad de las mujeres en el mundo están imposibilitadas de ejercer autonomía sobre sus propios cuerpos. Siguiendo sus datos relevados, mientras que el 55% de ellas están totalmente empoderadas para tomar decisiones relacionadas con la atención de la salud, la anticoncepción y la capacidad para decir si tener, o no, relaciones sexuales, existe un margen de 45% que no tiene las mismas oportunidades.


El estudio pone el foco, además, en el caso de la Argentina. En los últimos años, nuestro país ha avanzado en materia de derechos sexuales y reproductivos. Según el Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de fecundidad en adolescentes entre 15 y 19 años pasó a reducirse en 20.000 casos menos anualmente entre 2015 y 2019. La implementación de políticas públicas, como la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y el Plan de Prevención del embarazo no Intencional en la Adolescencia (ENIA), sin dudas impactaron sobre el cambio en las cifras.


Debido a la pandemia, se cree que un millón de mujeres podrían discontinuar el uso de anticonceptivos. Un 65% de ellas lo harán por la disminución de sus ingresos, y el 35% por las dificultades para obtenerlos en los servicios públicos de salud. Esto plantea nuevos desafíos a la hora de pensar políticas públicas en materia de salud reproductiva en el marco de la crisis sanitaria.


La nueva presidenta de Planned Parenthood: Alexis McGill Johnson

"Soy el rostro de una organización que defiende a las personas que necesitan acceso a cuidados de salud sexual y reproductiva. Y me enorgullece decir eso. Me enorgullece afirmar que la salud reproductiva y la libertad sexual deben incluir el aborto".

Desde 2020, tras la finalización del mandato de Leana Wen, Alexis McGill Johnson asumió como presidenta y directora de Planned Parenthood Federation of America y Planned Parenthood Action Fund.


La investigadora y activista por causas de justicia social trabajó previamente en la organización durante más de diez años. Paralelamente, es la cofundadora y exdirectora del Perception Institute: un consorcio de investigadores y estrategas que traducen estudios científicos sobre raza, género, identidad étnica y otras identidades, en soluciones que reducen el sesgo y la discriminación social.


Como comunicadora, es comentarista en FOX News, CNN y MSNBC. Durante las elecciones del 2004 se desempeñó como directora ejecutiva de Citizen Change, una organización que impulsa a jóvenes y minorías a votar. Se licenció en Ciencia Política por la Universidad de Princeton, disciplina que enseñó en diferentes instituciones académicas.



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